Sin duda una de las cosas más complejas en la recuperación de TCA y de cualquier enfermedad emocional, es encontrar al psicólogo más adecuado. 

Si bien hoy en día aún sigue siendo un tabú acudir a sesiones con un psicólogo cada día, más personas tienen la apertura a reconocer que lo hacen. En verdad muchas más personas de las que imaginas van a un psicólogo. 

Mi experiencia en este tema ha sido un tanto compleja, justo ahora estoy en la psicóloga número 14 y honestamente no ha sido nada sencillo; pero entre más conoces sobre esta enfermedad (Anorexia o TCA) más aprendes sobre la importancia de encontrar un grupo de apoyo médico que te acompañe durante todo el tratamiento.

Clínicos, experimentales, sociales, conductuales, psiconalístas, de todo tipo he tenido; y es que encontrar terapeutas que comprendan y conozcan la enfermedad desde un contexto multidisciplinario incluso siendo especialistas en trastornos de conducta alimentaria, es sumamente complicado.

Jamás creí mucho en los terapeutas hasta ahora, llegar a una sesión y que te pregunten ¿Cómo estás? se me hace la cosa más absurda del mundo; evidentemente nadie llega porque un día despertó y decidió pagar una terapia. Esa fue la razón por la que durante años, no lograré conectar con ningún terapeuta; todos me hacían las mismas preguntas con las mismas analogías, para terminar con: ¿Y con tu peso cómo te sientes?. Noticia tengo un TCA damn it.

Recuerdo mi primera vez con un psicólogo se llamaba Liora y era especialista en TCA, una mujer debo decir súper guapa, atractiva y además sabía perfectamente de lo que estaba hablando. Moría de miedo por saber qué me preguntaría o si me juzgaría o criticaría por lo que le fuera a responder, claro en sólo una sesión no iba saber mucho de mi pero unos minutos bastan para que tu psicólogo ubique en dónde estás parado. Conforme iba pasando la sesión me sentía un poco más fluida y la ansiedad iba disminuyendo, me di cuenta que en realidad ella sabía lo que hacía y que no iba a suceder nada si hablaba. 

Si estás en busca de una respuesta sobre el qué pasa o qué debes esperar cuando vayas con un psicólogo por primera vez, sólo puedo compartir contigo que para mi tener el apoyo de mi terapeuta es como un freno de mano en el auto, si de pronto algo ocurre durante mis días, sé que tengo un brazo extra de donde me pueda sujetar. Obvio no somos BFF pero si somos es un buen equipo y hemos logrado una complicidad honesta para que haya química en cada sesión. Estoy muy agradecida pues ha funcionado.

En el transcurso de estos años he aprendido dos cosas clave para mi recuperación:

La primera es que nada absolutamente nada funcionará si no tienes la convicción de querer vivir de forma sana, osea de querer recuperarte. La segunda es que de nadie dependerá tomar las elecciones correctas; los pensamientos sobre el cómo me veo seguirán, la comida seguirá y todo continuará de la misma manara. Si bien no soy culpable de tener anorexia, hoy si soy responsable de que esto siga o no poniendo al límite mi vida.