Lo he platicado anteriormente y es muy importante que cualquier persona con TCA deba ser tratada por especialistas de forma multidisciplinaria. 

A diferencia de mi terapeuta, la posición y relevancia de mi nutrióloga en el tratamiento es  esencial. Aquí no podría decir que tengo tanta experiencia, pues sólo he tenido 3 nutriólogas y sólo he continuado el tratamiento con una (la actual), es evidente se trata de aprender a comer sano y nada más not fun!. 

Sé que suena un tanto despectivo pero sin duda apegarme a un plan nutricional los 365 días del año con 5 comidas cada una de ellos,  son exactamente 1825 veces que tengo que lidiar con esto, aproximadamente un 60% del tiempo total de mis días.  A mi nutrióloga también la concí en la clínica. Justo era la hora de la comida y estaban en el comedor; llevaba puesto unos jeans, tenis muy blancos, suéter azul y un lipstick rojo en sus labios; me extendió su mano se presentó y me dijo “Bienvenida, ¿Te apetece algo de comer?”. Esto fue algo así como el: ¿Cómo te sientes? de un terapeuta, me dio un golpe en la cara.

Hice esta descripción porque así es como funciona la parte nutricional en el tratamiento, las cosas son como son, claras, sencillas y ya, sólo es comida nada más. De lo que en realidad se trata es de aprender a comer de manera saludable las porciones que mi cuerpo necesita para ser funcional y poder vivir.

Muchos pensarían que sólo se trata de comer pero NO, nada que lo es. Puedo asegurar que cuando tienes algún trastorno de la conducta alimentaria, te vuelves un experto en información de cada alimento. Bueno al menos a mi me pasó y cuando inicié el tratamiento con mi nutrióloga se intensificó,  sólo que ahora desde la parte que aporta y no que daña a mi cuerpo.

Debo decir que soy una paciente complicada, todo el tiempo negocío con mi enfermedad, nunca estoy conforme con mi peso y menos con lo que mi nutrióloga me pone en el plan de alimentación. Con ella estoy en constante batalla de aferrarme a tener menos de las porciones que me corresponden pero Dios, es la parte más más complicada de todo… COMER.

He aprendido a ser honesta con la comida y conmigo misma, DIFÍCIL en verdad; pero al final del día en cada consulta es imposible ocultar si comí, si no comí o si lo hice de más. Cada vez que llego con la nutrióloga, mi corazón se acelera de saber que me va a pesar, de verdad es una sensación que me aterra, pero ella siempre me ayuda a sobrellevar y retomar la conversación de la comida de la mejor manera posible, ella es lo máximo.

En todo este año aún no he logrado tener un peso saludable, en ocasiones casi siempre me niego rotundamente a que eso suceda y aún no logro reconciliarme con los alimentos ( en realidad no sé si eso algún momento sucederá). En fin todo esto cambia al pensar en cada cosa que amo hacer y eso, eso es lo que me motiva a lograr cada comida del día. 

Catarsis por Carolitho