…Cuento hasta diez y abro nuevamente los ojos esperando que esa ilusión haya cambiado frente al espejo. 

Cientos de veces me han dicho que la realidad que veo en el espejo es muy distinta a lo que realmente soy. Honestamente creo que el espejo nunca miente y siempre te muestra la realidad que tu mente quiere ver. Cuando me levanto por las mañanas de malas o con mucha ansiedad, verme al espejo implica uno de los retos más extremos; en ocasiones quisiera golpearlo fuertemente hasta que este se rompiera en mil pedazos, otras veces cuando me levanto agradecida y motivada por luchar para mejorar mi salud, entonces empiezo a aceptar más esas partes de mi cuerpo que la mayoría de las veces no me gusta siquiera ver. 

Debo decir que la cantidad de veces al día que me veo al espejo o que paso frente a un lugar donde pueda ver mi reflejo es innumerable, a estas alturas del partido ya me es imprescindible no voltear a verme. Cualquier imperfección ya sea desde un pequeño cabello fuera de su lugar, un pequeña mancha en mis zapatos o una imperfección de piel en mi rostro se convierten en una tragedia que simplemente me rehuso a aceptar. Pensarás entonces que tengo un problema de obsesión pues ¿A quién le podría causar conflicto ver un cabello fuera de su lugar? A MI. 

Para las personas que tenemos un TCA la aceptación de nuestro cuerpo va mucho más allá que el verte bien o no, no importa si eres alta o de estatura promedio (voy a omitir decir delgada o no porque obvio si que importa si tienes anorexia) no importa como seas, la percepción del cuerpo generalmente se encuentra distorsionada y trabajar en esta área resulta mucho más complejo de lo que parecería, pues al sumergirte en entender las razones del por qué tu cuerpo se ha convertido en ese receptor de emociones y situaciones que te acontecen, pueden aparecer los monstruos más ocultos que puedan existir en ti. 

Muchas veces me he parado frente al espejo cuestionándome cómo es que soy en realidad si mi realidad es la que estoy viendo en ese momento, tal vez los doctores se equivocan, tal vez en realidad así me veo y no tengo ninguna distorsión de mi imagen, tal vez en realidad me veo totalmente diferente a como en realidad soy ¡No lo sé! Por ahora me queda seguir trabajando en la percepción de mi imagen corporal y entonces tal vez pronto pueda decir que en realidad el espejo siempre miente. 

– Carolitho.